Una opinión sobre la Década K

Modelo K (03-13)

DK

Por Diego Acevedo

Si uno tiene que hacer un balance sobre la década K puede decir que fue satisfactorio -porque veníamos del pozo del 2001- pero uno no lo puede calificar como la década “ganada” como se promociona constantemente en el discurso oficial.

Este período político tiene luces y sombras; después de 10 años el modelo entró en su fase de desgaste a pesar de que sea negado públicamente por los funcionarios y militantes oficialistas. Se observa ahora un giro inesperado propio de un proyecto que perdió el rumbo (la inflación, el dólar y el aumento de conflictos sociales, son algunos ejemplos de ello). El 2011 fue la oportunidad de corregir los errores acumulados en los últimos dos períodos presidenciales y retomar el sendero del crecimiento virtuoso; pero la decisión que se tomó fue otra, no fue algo explicito sino a través de las medidas que sucedieron en Octubre permitieron trazar el nuevo diagrama del proyecto “Nac & Pop”. Las medidas de corte impopular impulsaron marchas como el 13S, 8N y el 18A, sumado a los escándalos de corrupción que salpicaron a funcionarios oficialistas y al propio ex-presidente Néstor Kirchner (el Lazarogate) todo en un clima de desaceleración económica, fue un cóctel explosivo que nadie podría haber pronosticado tras el 54% de Cristina.

Más allá de los datos económicos favorables del período K (2003-2013), no se entiende como a pesar del crecimiento a tasas chinas la pobreza sigue estando a valores altos (20-25 %); las villas miserias hayan crecido explosivamente y el trabajo en negro solo este ubicado en el 35%. Por supuesto que se ha recuperado y estamos mejor que en el 2003, la pregunta es por qué los indicadores sociales no han mejorado a pesar del crecimiento de estos 10 años y si será posible resolver estos problemas más adelante.

Los controles al dólar y el riesgo de una crisis cambiara a futuro pueden poner en jaque a la economía, el blanqueo de capitales vino a resolver este problema pero solo como un parche que no ataca la cuestión de fondo. Los dólares que se fueron del sistema financiero ya son más del 50% y esto ocurrió en menos de dos años. La economía se encuentra en problemas.

CFK y la bandera

Cristina y la bandera. Foto oficial de la cuenta CFKArgentina.

El fanatismo y el personalismo político llevan al fracaso cualquier proyecto político porque todo el poder está concentrado en una sola persona, así no hay posibilidad de disenso y se imprime un verticalismo excesivo que tiñe toda la estructura partidaria perjudicando al propio líder político. El daño es mucho más grande de lo que podría hacer un opositor.

¿Vendrá otra década ganada como anunció Cristina en Plaza de Mayo? La respuesta la tendremos antes de 2015, eso es seguro.

diegoacevedo.ar@aol.com

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