Venezuela: ¿Es la devaluación la salida?

Más inflación y perdida del poder adquisitivo

Devaluación en Venezuela

Infolatam/LEONARDO V. VERA. Por varias semanas las autoridades económicas venezolanas estuvieron dando largas a un conjunto de medidas que todos esperaban pero cuyos detalles se desconocían. Las medidas estaban programadas para ser anunciadas justo después de la toma de posesión del Presidente Chávez. Pero el Presidente nunca regresó de la Habana, y sin Presidente en ejercicio, y ante la incertidumbre de unas posibles nuevas elecciones presidenciales, la decisión de anunciar “correctivos” tradicionalmente anti-populares se fue dilatando.

Sobrevino el mes de enero y parte de febrero con una visible paralización de la actividad económica. Ya venía la economía venezolana azotada, durante varios meses, por un cuadro de escases de divisas, de escases de productos de primera necesidad así como de recursos fiscales para cubrir las necesidades y compromisos del gobierno. Finalmente, las autoridades económicas, encabezadas por el ministro Jorge Giordani y el Presidente del Banco Central, Nelson Merentes, anunciaron este pasado viernes una devaluación lineal de casi 50% en la tasa de cambio oficial, la eliminación del mercado cambiario alternativo de compra-venta de títulos gubernamentales denominados en dólares, y la configuración de un sistema de aprobación y entrega de divisas que luce aún más complejo y restrictivo que el existente.

¿Qué vino a resolver este conjunto de medidas administrativas en torno al sistema cambiario? En realidad sólo una cosa, cubrir una porción de la brecha fiscal del sector público. Una brecha que se ha estimado puede ser este año cercana a los 7 puntos del PIB para la administración central y de 16 puntos del PIB para todo el sector público consolidado. Estos números fiscales en un país que ha visto pasar una inusitada bonanza en los precios del petróleo no pueden ser sino el resultado del despilfarro, del clientelismo más grotesco y de un pésimo manejo macroeconómico. Ahora con la devaluación de la tasa de cambio, tanto PDVSA como el tesoro pueden obtener más bolívares por cada dólar petrolero y en un escenario que, con alta probabilidad, vislumbra la separación absoluta de Hugo Chávez y el regreso a una nueva campaña electoral, el chavismo y Nicolás Maduro se han asegurado una buena cuota de recursos.

Desde luego, quedan serios y complejos nudos por resolver. Si bien el gobierno se hace de más bolívares por cada dólar de productos exportados por PDVSA, la “producción” de dólares petroleros sigue siendo la misma, pues ni el precio ni la producción de petróleo están en alza. Los problemas de escases de divisas siguen estando latentes, las restricciones que tiene el sector privado para importar parecen ahora aumentar pues ya no hay un mercado alternativo para comprar divisas y todo el mundo regresa al detestable y desgastante proceso de CADIVI, donde los retardos en las asignaciones pueden llegar con facilidad a los 6 meses. La escasez de productos, de insumos y de partes seguirá marcando la pauta en un país que abandonó las políticas de estímulo a la inversión y la producción industrial y que se ha sumido en una dependencia creciente de las importaciones.

Cierto es que el crudo Venezolano se cotiza en los mercados internacionales a poco más de 100 dólares el barril. Pero en los últimos dos años el precio no ha seguido subiendo, PDVSA ha dejado de cobrar una buena parte de la exportaciones a raíz de unos convenios leoninos de dudosa justificación, y los gastos y transferencias de la empresa se han multiplicado. PDVSA, por ejemplo, transfiere dólares a diferentes empresas y organismos públicos para importar desde alimentos hasta lavadoras; transfiere dólares petroleros a un mil millonario fondo de desarrollo cuyas cuentas se desconocen y de igual manera lo hace hacia la misión Gran Vivienda Venezuela para que compañías iraníes, chinas, rusas y bielorusas construyan viviendas que perfectamente nuestros hombres y mujeres y nuestras empresas podrían construir. El saldo restante de recursos apenas alcanza para la reinversión en la producción, para dotar a la economía de las divisas que necesita y para enterar al fisco de las obligaciones fiscales.

Esta realidad es la que explica por qué el Banco Central se ha quedado con una bajísima disponibilidad de divisas y por que el ingreso fiscal de origen petrolero viene cayendo sistemáticamente. Los resultados: escasez de dólares para alimentar al mercado cambiario y escasez de recursos fiscales para cubrir la creciente vorágine de gasto público.

Para colmo de males, la devaluación de la moneda se estuvo esperando por varios meses, la escases de dólares llevó el mercado negro a una cotización 5 veces mayor a la tasa oficial y las conductas defensivas de los agentes despertaron un proceso de aceleración inflacionaria. Hasta ahora nadie ha explicado como con la misma oferta de dólares la devaluación puede bajar la cotización del mercado negro. Así, la meta del gobierno de bajar la inflación este año a un rango entre 12% y 14% anual ha quedado a un lado y Venezuela se enrumba a un proceso inflacionario que llevará la tasa de inflación a umbrales superiores al 30%. Considerando que la tasa de inflación de la región puede estar alrededor de 5%, en sólo pocos meses los efectos reales de la devaluación se habrán desvanecido y estaremos una vez más en el mismo lugar: con una inflación que inercialmente sube todos los gastos incluyendo los del gobierno y con una moneda abiertamente sobrevaluada.

Todo esto deja entrever que la devaluación de la moneda en Venezuela en los últimos años no es sino una obligada corrección a la que a regañadientas llega el gobierno por haber puesto a los caballos por detrás de la carreta. El problema macroeconómico real es la inflación y en ese plano el gobierno luce francamente desorientado.

 

 

 

Por la devaluación los venezolanos apuran sus compran

La quinta devaluación desde que en 2003 se instauró el control cambiario en Venezuela mitigaría la escasez de divisas que ha ralentizado las importaciones en los últimos meses, generando una frecuente escasez de alimentos y otros bienes.

Se espera que el nuevo tipo de cambio entre en vigencia el miércoles próximo.Los venezolanos acudían este sábado a mercados y tiendas de electrodomésticos buscando anticiparse al nuevo tipo de cambio que imperará tras la devaluación anunciada por el Gobierno, que pretende oxigenar las finanzas del país acuciado por un elevado gasto público y una inflación feroz.Las autoridades ordenaron devaluar el bolívar 31,7%, desde las 4,3 unidades por dólar que se habían fijado como tipo de cambio oficial a principios de 2011, una decisión que según sus críticos formó parte de un paquete de ajuste económico tras un año de fuerte gasto público.

“La gente se toma esto de la devaluación como un juego, me preguntan si ya devalúe mis precios. En vez de estar jugando deberían protestar, porque lo que hizo el Gobierno es un asalto al pueblo”, dijo Ana María Piñango, una vendedora de un mercado de la capital.

La economía venezolana, que depende de las exportaciones petroleras para el ingreso de US$9 de cada US$10 que circulan y alimentan la entrega de divisas mediante un control de cambio, había experimentado una creciente presión para depreciar la moneda local.

La quinta devaluación desde que en 2003 se instauró el control cambiario en Venezuela mitigaría la escasez de divisas que ha ralentizado las importaciones en los últimos meses, generando una frecuente escasez de alimentos y otros bienes.

La medida había sido postergada recurrentemente ante la inestabilidad política que trajo consigo la intempestiva ausencia del presidente Hugo Chávez para someterse a una nueva operación por cáncer en La Habana, mientras se adoptaban otros recursos fiscales buscando aliviar las arcas públicas.

Entre las resoluciones anteriores se reformó un impuesto petrolero para permitir a la estatal Pdvsa, a sus empresas mixtas y al Banco Central tener una mayor disposición de dinero circulante al limitar la transferencia obligatoria de recursos al Fonden, un fondo extrapresupuestario para obras de infraestructura.

Además, el ministerio de Finanzas y la Asamblea Nacional han sugerido modificar la Ley de Impuesto Sobre la Renta.

“Lo único que corregiría la distorsión cambiaria es que se introduzca otra alternativa. Creo que van a venir más medidas económicas, aun cuando algunas no se anuncien oficialmente”, dijo Angel García, socio de la firma local Econométrica.

Costo político. La corrección del bolívar es la primera decisión impopular que ejecuta el vicepresidente Nicolás Maduro, líder de la triada de poder que tomó las riendas del país desde que Chávez salió del ojo público dos meses atrás, junto al ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, y al presidente del Legislativo, Diosdado Cabello.

“Estaremos trabajando con Cadivi estos días para la modificación de la tasa y considerar las divisas que habían sido solicitadas. Nos toca un arduo trabajo”, dijo el sábado el ministro de Finanzas, Jorge Giordani.

Cadivi, la comisión que administra la asignación de divisas en el país, tendrá un nuevo ente para supervisarla integrado por varios ministerios, a partir de esta medida.

Se espera que el nuevo tipo de cambio entre en vigencia el miércoles próximo.

Algunos transeúntes curiosos y otros ávidos de ofertas escrutaban las vitrinas de los comercios de electrodomésticos en el centro de Caracas, chequeando precios en las calles casi vacías por el asueto de Carnaval.

Mientras, otros se apuran en comprar pasajes aéreos o utilizar los cupos de divisas autorizados por el Gobierno para compras por internet para anticiparse con ello al efecto de la devaluación.

La oposición no ha ocultado su ira sobre una decisión que llevó la referencia en dólares del salario mínimo normativo a unos US$325, desde los anteriores US$476, y que había sido desmentida varias veces por las autoridades.

“Sólo en enero la inflación (fue del) 3,3%. ¡Ahora devaluación! Binomio Maduro-Cabello se tomó en serio acabar con nuestra Venezuela, no se lo permitiremos”, dijo vía Twitter el líder opositor Henrique Capriles, quien compitió con Chávez por la silla presidencial en octubre.

Sin alternativa. El gobierno no sólo ajustó el tipo de cambio, sino que también eliminó un sistema alternativo de asignación de divisas que manejaba el Banco Central y, que a un tipo de cambio de 5,3 bolívares por dólar, había servido de refugio a viajeros e importadores de bienes no esenciales.

Economistas y expertos han advertido que sin un mecanismo de reemplazo del SITME, como se conocía al sistema manejado por el Banco Central, la inflación, que hasta enero acumuló una variación anualizada de 22,2%, tendrá que resistir además la presión del alza del dólar informal.

“Lo reconocemos. En este momento tenemos un brote inflacionario y especulativo. El gobierno tiene que actuar con eficiencia, con firmeza como nos lo exige el Presidente. La inflación es un fenómeno complejo, difícil, lo hemos dicho, y lo hemos estado venciendo”, dijo Giordani la noche de este viernes.

Tras el anuncio, la cotización informal del dólar, que no tiene una referencia de precios confiable, comenzó a subir hasta triplicar el nuevo tipo de cambio oficial, dijeron a Reuters intermediarios de ese mercado.

Sin embargo, Giordani acotó que los dólares solicitados hasta el 15 de enero se liquidarán a 4,3 bolívares y durante tres meses más se entregarán divisas a ese precio para algunos bienes, lo que atenuaría el efecto inmediato de la devaluación.

“No he subido los precios. No se puede porque la gente se obstina y deja de comprar y me quedo con el producto”, dijo Omar González, un vendedor de frutas de 48 años.

En Venezuela también impera un control de precios que se ha vuelto más estricto en los últimos años para abarcar toda la cadena de comercialización de bienes como alimentos y medicinas.

Cada vez que se ajusta el tipo de cambio, organismos gubernamentales salen a las calles a verificar que no haya remarcaje de los importes.

Pero ni siquiera la vigilancia más férrea logra el cometido de evitar que la devaluación se traslade a los precios al consumidor en una economía que usa los dólares de las ventas petroleras para importar la mayoría de lo que consume.

“Seguro que el miércoles sube todo, así que hay que aprovechar”

Aseguró Alicia León, una ama de casa de 67 años, mientras arrastraba su carrito lleno de compras.

Fuete: Reuters

Anuncios

Comentar...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s