El billete de 100 pesos golpeado por la inflación

Desde el 2003 ya perdió 83 % de poder adquisitivo

Perdida. Comparado con el 2003 el billete tiene un poder adquisitivo de 27 pesos, así la inflación se va comiendo al billete de máxima denominación de la República Argentina. El billete de 100 pesos en estos años ha perdido fuerte poder adquisitivo, desde dónde se mire. La devaluación y la inflación hicieron su trabajo pernicioso.

EL BILLETE DE 100 PESOS HOY EQUIVALEN A 20 PESOS DEL 2001.
EL BILLETE DE 100 PESOS HOY EQUIVALEN A 27 PESOS DEL 2003.

Lo que está en negro es todo el poder adquisitivo que perdió el billete desde el 2003. Evita remplazará a Roca como nuevo billete pero no se salvará de herederar el deterioro que acumuló el jubilado de Roca.

Desventuras económicas: del billete del millón al corralito de los $ 100

Cajeros automáticos, transportadoras de caudales, tinta, imprentas tercerizadas y un billete máximo equivalente a u$s 21 son los costos ocultos de no tener una moneda de mayor denominación. Ventajas y desventajas de duplicar a Roca con $ 200.
Unos 13 ceros suprimió la Argentina en su moneda en sólo 41 años de historia. Cada cero equivale a un 1000 por ciento de inflación, calculan los economistas. En sólo siete años de historia, el Austral pasó de acuñar monedas de medio centavo a billetes de 500.000 con la imagen del ex presidente Manuel Quintana y el histórico peso ley 18.188 tuvo un billete de $1.000.000 que hubiera salvado al millón de Susana con sólo un papel. Sin embargo, el péndulo de la historia económica local lleva a que hoy la situación sea inversamente proporcional. El “corralito” de los 100 pesos, lo llaman irónicamente en la City. ¿Qué implica? Mantener anclado el billete de máxima denominación pese a su pérdida de poder adquisitivo. Ejemplos no faltan. En sólo cuatro años, la composición del backoffice de los cajeros automáticos tuvo que adaptarse. Antes, de cada cuatro billetes, uno era de 100 pesos, otro de 50, otro de 20 y el cuarto de 10. Hoy, por cada cuatro billetes, tres son de 100 y uno de 50, admiten en el sector financiero. El ritmo de recarga en los bancos no varió, pero sí la cantidad de circulante que les generó una demanda adicional a las transportadoras de caudales de lo que en la jerga denominan “ambulancia de cash”. Es decir, camiones especialmente asignados para el refill de los cajeros de empresas, universidades y shoppings por la demanda adicional que suponen más de 17 feriados durante 2012. Los datos son elocuentes. En diciembre de 2007 cuando Cristina Kirchner asumió su primer mandato, la base monetaria (circulación monetaria más cuentas corrientes en pesos en el Banco Central) era de $ 91.612 millones. A julio de este año, era cuatro veces mayor: $ 251.750 millones. En proporción, los $ 100 vienen ganando por goleada la carrera del share: 56% de los billetes que circulan hoy son de Julio Argentino Roca, 12,7% de $ 2 y 11,2% de $ 10, según el podio del cash.
“La ineficiencia que implica que el billete de mayor denominación sea de sólo 21 dólares, según la cotización oficial, se da en que se necesita más gasto de papel, mayor cantidad y menos controles de calidad porque la Casa de la Moneda no tiene suficiente capacidad de producción para seguir el ritmo de Mercedes Marcó del Pont”, ironiza un alto directivo de una de las principales transportadoras de caudales del país. Las bóvedas de los bancos quedan chicas y en muchas mesas de directorio de entidades financieras evalúan planes alternativos para escapar al límite de capacidad. Por la ciudad de Buenos Aires y el GBA circulan unos $ 1200 millones a través de 800 camiones de las principales transportadoras de caudales. En el sector, de hecho, existe otro índice que es un secreto a voces y es el del “billete promedio transportado”. El valor de referencia surge de dividir la cantidad transportada por el monto total. Hace cinco años, el billete promedio era de $ 60, hoy es de $ 90, en línea con la inflación Congreso. “Un billete de $ 100 de hoy necesitaría uno de $ 400 para mantener el poder adquisitivo y atajarse de la inflación”, admite un ortodoxo ex directivo del Central. “Con u$s 21 de referencia, el valor más grande de la moneda local equivale al poder adquisitivo más bajo de América del Sur”, grafica el mismo ex funcionario. Brasil, Chile y Colombia, con índices de precios más bajos, y Venezuela emitiendo un billete de mayor denominación, lograron atenuar el impacto. “Gestar un billete mayor implica reconocer que se licuó el poder adquisitivo y, por ende, que la inflación no es la que señala el Indec”, admite por lo bajo un hombre del Frente para la Victoria. Paradójicamente, el off the record fue la única manera de conseguir información para este artículo. Desde los bancos, por miedo a represalia de la AFIP; desde las consultoras económicas, por el “cepo índices”, y desde funcionarios del Gobierno, porque aseguran que la crítica se debe a una lectura neoliberal de la política monetaria. Con una capacidad anual de impresión de 800 millones de billetes de $ 100, el otro impacto del corralito de Roca pasa por la necesidad de tercerizar producción. De hecho, la investigada ex Ciccone tiene como misión imprimir unos 550 millones de billetes de $ 100 que se sumarán al parche de 2011 con la ayuda de la Casa de la Moneda de Brasil. “Con un billete mayor, eso tampoco sería necesario”, admiten. Por otra parte, la manera de atenuar el faltante que se produjo durante el verano del año pasado fue bajar la exigencia de destrucción de moneda. Los niveles de deterioro entre los de $ 2, $ 5, $ 10 y $ 20 son muy superiores a los que se hubiera admitido en otra época. “Mayor tolerancia ante la imposibilidad de reponer”, es la máxima de hecho que tienen los transportadores de caudales.
Mientras tanto, varios proyectos se acumulan para incrementar la moneda de referencia. El presidente del bloque de diputados de la Coalición Cívica-ARI, Alfonso Prat-Gay, le solicitó por carta al titular de la Comisión de Finanzas de la Cámara baja, Carlos Heller, que se traten los proyectos que contemplan la emisión de billetes de 200 y 500 pesos. Fundamentó su iniciativa en “la pérdida del 80 por ciento” del valor de compra del billete de 100, a causa del incremento del costo de vida, que desde la emisión del billete de mayor denominación a hoy acumula un 600 por ciento de inflación.(Cronista.com)

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